RADA USTÁRROZ, PABLO
RADA USTÁRROZ, Pablo
(Caparroso, 1902-Los Molinos, Madrid, 1969). De familia humilde, desde pequeño mostró afición a la maquinaria. Trabajó en su pueblo natal en casa Bozal, en los talleres de Múgica y Arellano y Cía de Pamplona y arreglando maquinaria agrícola por los pueblos. A los 19 años entró como mecánico en la azucarera de Marcilla, donde fue conocido por sus ideas progresistas y radicales. Con ocasión de la huelga de las azucareras del valle del Ebro, en noviembre de 1920, fue detenido cuando intentaba convencer a sus compañeros de Marcilla de la necesidad de seguir la huelga del sector siguiendo las consignas del Sindicato Único.
Hasta entonces sólo había podido acudir a la escuela nacional nocturna después de las horas de trabajo pero, despedido de la fábrica, fue a estudiar perito mecánico a la Academia de Cervera de Valencia, y se colocó en una compañía de transportes marítimos de Las Palmas. En 1923 le tocaba ir al servicio militar, pero dado que su hermano Tomás lo realizaba en África, y que eran huérfanos, no fue llamado a filas hasta el año siguiente. Fue destinado a Artillería a Burgos. Poco después salieron unas plazas de mecánicos en el arma de Aviación y Rada se presentó a la oposición, en la que sacó el número 1 en Getafe. A finales de 1924 se le envió a la base de Mar Chica (Melilla), donde trabó amistad con el aviador Ramón Franco. A partir de entonces la vida de Rada aparece ligada a la del hermano “maldito” de los Franco. Este escogió al navarro que, según sus propias declaraciones, no sentía la vida militar, ni quería ascender a sargento para acompañarle en el famoso vuelo del “Plus Ultra”. Rada logró mantener el hidroavión en plenas condiciones de vuelo e incluso apagó con su cuerpo un pequeño incendio y sufrió quemaduras en el vientre. Los expedicionarios, entre los que iba el estellés Ruiz de Alda, llegaron a isla Concepción (Brasil) el 1 de febrero; de 1926 y fueron recibidos como héroes legendarios. Rada había sido marginado, por no ser oficial del ejército, en los días anteriores al vuelo, pero después del éxito del viaje la prensa comenzó a reconocer la importancia de su cometido, y a sus dos medallas conseguidas en África por méritos de guerra se añadieron la Cruz de Calatrava, la medalla Aérea, la Cruz Militar de La Habana, la Cruz del Mérito Naval y la Cruz del mérito al Trabajo que fue la primera que se concedía en España.
En toda Navarra se sucedieron los envíos de telegramas homenajes y agasajos a Rada y Ruiz de Alda. En Pamplona se nombró a Rada hijo adoptivo de la ciudad el 8 de abril de 1926. En Caparroso se organizaron festejos populares, se puso su nombre a una calle y se abrió una suscripción para comprarle la casa en que había nacido. En este ambiente surgieron una serie de jotas de las cuales quizás la más popular sea esta:
“Franco llevaba el volante,
Ruiz de Alda lo guiaba
y al compás de los motores
Rada la jota cantaba.”
Según José M.ª Iribarren, los mozos de Caparroso entonaban este estribillo en recuerdo de las quemaduras que sufrió Rada al intentar apagar el incendio de un motor durante el vuelo:
“Si no por la tripa de Rada se quema el avión
¡chin pón!”
Vuelto a España, Rada casó con María Luquin de Caparroso, se separó del ejército y participó en otros vuelos, algunos de los cuales fracasaron. En 1928, R. Franco, Ruiz de Alda, Rada y González Galarza intentaron dar la vuelta al mundo con el “Numancia”, pero el plan fracasó por las deficiencias técnicas del aparato.
A finales de 1930, Franco y Rada mostraron abiertamente su oposición a la “dictablanda” de Berenguer y el primero, que estaba influido decisivamente en sus ideas políticas por el navarro, fue encarcelado. El 24 de noviembre de dicho año, Rada, junto con sus hermanos Tomás y Saturnino y otros (el suegro y un cuñado de Franco), ayudaron a escapar de la cárcel a su amigo y al mes siguiente estaban todos comprometidos en la conspiración republicana de Cuatro Vientos. Precisamente Rada acompañó a Franco en el vuelo que realizó para bombardear el Palacio Real, que no se llevó a cabo. El día 15 de diciembre ambos escaparon a Portugal, de donde salieron gracias a las 2.000 pesetas que envió Francisco Franco a Ramón. El 26 de diciembre llegaron a Amberes utilizando pasaportes uruguayos, pues habían conseguido esta nacionalidad con ocasión de su viaje con el “Plus Ultra”. A partir de este momento los dos amigos entraron en contacto con la oposición española en Francia y Bélgica, sobre todo con Maciá y los anarcosindicalistas. Una vez proclamada la República volvieron a España y participaron activamente en la vida política del momento.
La influencia de Rada en las posturas cada vez más radicales de Ramón Franco era tan manifiesta que Ángel Galarza, nuevo director general de seguridad, planeó acabar con ella ofreciendo al navarro un empleo en el extranjero. Sin embargo Rada declinó el ofrecimiento y participó activamente en las elecciones a Cortes constituyentes de julio de 1931. Ramón Franco apoyó entusiásticamente la candidatura republicana revolucionaria más extrema y fue secundado por Rada, que en la campaña por Andalucía, según la frase de un ministro, convirtió la base aérea de Tablada en un centro electoral revolucionario. Más adelante fue encarcelado en el penal del Puerto de Santa María, pero logró escapar de manera espectacular.
Durante la guerra civil, Rada, vinculado al bando gubernamental, residió bastante tiempo en Francia y al parecer realizó varias misiones para la República. Al terminar la guerra emigró con sus hermanos Saturnino y José a Colombia y después fue a Venezuela, a donde llegaría más tarde su otro hermano Tomás, oficial de milicias de la República. Después de treinta años de exilio y tras varias difíciles intervenciones quirúrgicas en 1969 mostró su deseo de volver a España, a donde llegó el 17 de febrero de dicho año. Su regreso fue recibido con muchas críticas por quienes veían en él al “demonio” que llevó por “el mal camino” al menor de los Franco. Sin embargo, F. Franco dio su visto bueno a su, ingreso en el sanatorio de la Armada de Los Molinos (Madrid).